domingo, julio 13, 2008

Historias de aeropuertos

Londres, Reino Unido, Aeropuerto de Stansted. 6 de la mañana de un día cualquiera.

La empleada se prepara para tomar la posta en el cambio de turno. La esperan 8 terribles horas de rutina de frente a miles de caras anónimas, con pocas sonrisas y muchas preguntas.

Recibir pasaportes abrirlos, revisar fecha de vencimiento, controlar la cara del pasajero y lanzar la lista de preguntas obligadas: de donde viene, cuanto tiempo piensa permanecer en el Reino Unido?, Tiene carta de crédito, o cuanto dinero tiene disponible para gastar, puede demostrarlo? Donde se aloja?. Todo para finalmente sellar el documento y aceptar la entrada del pasajero. Uno de los trabajos menos simpáticos en uno de los aeropuertos menos simpáticos del mundo.

Hasta que el mecanismo se rompe. Alguien llega hasta la cabina de pasaportes, la fila atrás es todavía larga. La empleada extiende la mano y repite la misma frase, siempre en inglés, siempre con la cara seria: Your passport please.

Pero por primera vez la persona del otro lado del vidrio pensando "qué amabilidad estos ingleses, qué gentiles para recibirte" al ver la mano extendida responde con el mismo gesto, apretándole fuerte la mano, sonriendo mientras dice en el espa
ñol mas claro: Mucho gusto!

Y la empleada, tan british que casi desconoce el contacto físico de la mano de un desconocido, tan empleada de control de pasaportes que se olvidó de las sonrisas, de frente a la sorpresa y a la inocencia de quien tenía adelante no puede evitar apretar también la mano y sonreir casi a carcajadas por la situación. Se olvidó de las preguntas, selló el pasaporte y dejó pasar sin problemas.

No se el nombre de la primera de las las protagonistas, la segunda era mi mamá en su entrada a Londres.

Acabo de dejarla sola en el aeropuerto de Roma, de regreso a casa después de acompa
ñarnos por un mes . Me prometió que esta vez entregaría primero el pasaporte antes de dar la mano.