lunes, julio 20, 2009

Un día que me falta...

Siempre que me preguntan si extraño mi país digo la misma frase: fue una etapa de mi vida, pero hoy mi vida está acá...
Sin embargo, uno de los pocos días del año que me faltan, y en los que haría un salto transoceánico para estar de nuevo allá es este, el Día del Amigo.
Porque acá no se "festeja". No existen las llamadas esperadas o improvisas de esos que no vemos hace tanto pero estan siempre, el mensajito personal a ese amigo, las cenas con esas otras amigas, los abrazos y los besos esperados de esos hermanos de vida que elegimos a cada paso de nuestra existencia.
Y hoy extraño tanto ese día. Los mates con las Lauras, los chismes con Silvina, las confesiones con Santy, la sorpresa de escuchar de nuevo la voz de Marce o de Alicia, la alegría de Claudia, la sonrisa de Flavia y la llamada de Nancy y tantos, tantos mas..!
Y extraño tanto este día - que paradojicamente estoy viviendo como si no existiera- que si pudiera daría un saltito hasta alla dedicado solo a eso!...

miércoles, julio 01, 2009

Nunca la dejes parada!

De regresos del mar de fin de semana largos (y no tantos) tenemos muchos, todos impuestos por esta Doble vida estiva que nos reconforta y nos alegra.
Regresos por esa ruta no tanto tranquila que parece una autopista pero que no lo es.. Que tiene la "medalla" de ser una de las rutas mas peligrosas de Italia, que los domingos a la noche se convierte en una pista de carrera concurridísima porque nos devuelve a todos desde el mar a la ciudad.
Regresos siempre tranquilos, alguna vez mas cansadores y mas embotellados que otros... pero en definitiva sin problemas...
Hasta el del lunes.
Regreso a una hora difícil, con la Clio tranquila con perrita, niña y nosotros dos a mas de 100 km por hora hasta que sentimos un ruido extraño, muy extraño que no tardamos a individuar que provenía de la rueda. Me asomo y me doy cuenta que estaba girando practicamente sobre el piso. Un lugar para detenerse? Imposible. Esa ruta traficadísima no tiene un lateral de seguridad de ninguno de los lados. Y con el ruido del metal contra el cemento decidimos seguir hasta una calle de campaña de salida.
Y manos a la obra con los pasos obligados: chaleco de seguridad, colocar el triangulo, y finalmente abrir el baul y sacar a Lunita antes de buscar la rueda.
El que repetía una y otra vez que no era experto con estas cosas, y yo que, recordandolo era entrada un poco en pánico.
La rueda de auxilio que no salía.. El gato que no enganchaba, la luz del día que nos estaba abandonando y los autos que nos pasaban a centímetros cada segundo a mas de 100 km /h por esa bajada inclinada donde estábamos.
Todo parecía marchar "sobre ruedas", valga la expresión, hasta que, mientras Max sacaba el segundo tornillo de la rueda destruída me doy cuenta que la de auxilio que habíamos apenas sacado del auto NO estaba mas...!!!
-Donde dejaste la rueda de auxilio?
El, sin ni siquiera alzar la vista me indica con la cabeza . - Ahi..
- Ahí donde, yo no la veo!!.
Se levanta, la buscamos como si fuera un gatito, abajo del auto, arriba, alrededor y nada... Hasta que levantamos la vista y entre las ráfagas de los autos que pasaban la vemos allá, a 15 metros de distancia apoyada en el guarda rail del otro lado de la ruta. Entro en pánico total. Me imagino que el intentará ir a buscarla y nunca regresará. Que cruzar esa ruta con aires de autopista sin perder la vida es casi imposible. Que está oscureciendo. Que llamar a un camión de auxilio implica horas de espera. Que nadie nunca parará, y que en definitiva estamos un lunes feriado en el medio de la ruta con el auto chueca y con esa rueda de auxilio quqe que se ríe y nos saluda desde allí a 15 metros de distancia.
Como hizo para cruzar asi solita? Solo una respuesta: la dejamos parada y las ruedas de auxilio nunca se dejan paradas!!
Como hizo para no provocar un accidente si cruzó con los autos que pasaban a esa velocidad?. Como fuimos tan afortunados de no quedar en el medio de un accidente provocado por una rueda que rueda sola en el medio de la ruta.
Nadie lo sabe!... no era nuestra hora!!
Y recorrimos a nuestro ángel de la guarda.. ese único amigo que se movilizó al primer llamado y salió corriendo a salvarnos sin olvidar ni siquiera el biberón caliente con leche para Maia!!!

Dejamos la Clio abandonada y la rueda apoyada en el guarda rail y volvimos a casa casi riéndonos de lo que nos pasó. Maia dormía con el biberón en la mano, y nuestro salvador nos dejó sanitos en casa donde corrimos a la cama a descansar

Al día siguiente la Clio abandonada seguía ahí.. pero la rueda, esa nuevita nunca usada que se escapó del otro lado de la ruta, ya no estaba más. Alguien encontró el momento y se la llevó.
Todo mientras Max repetía Mi vida vale mucho mas de una rueda!!