lunes, abril 26, 2010

Del otro lado de la sábana (y del océano)

Escenas de domingo de algunos años atrás.
Las dos  lámparas incandecentes de la cocina encendidas.
Papá sentado al lado de la mesa con los pies apoyados en otra silla mirando la TV, Dora y yo jugando ya bañadas y limpias después de uno de esos domingos de campo en Agua de Oro de los que ya alguna vez hablé. Y mamá parada de frente a la mesa cubierta con  una vieja frazada de lana y una sábana  (aún hoy dice que nunca le gustaron las tablas de planchar), con la plancha en mano, una pila altísima de ropa esperando toda arrugada arriba de una silla  y en otras la pilas ordenadas y precisas de las cosas ya planchadas. Porque ella, que odia planchar, se dedicaba a eso solo los domingos, en el momento que todos estábamos en casa.
Ella no es una fanática de la perfección en general, pero a la hora de planchar si..Nos planchaba todo, las camisas, las remeras, los pijamas, los pantalones, (se salvaban solo las mallas de verano porque con la plancha se quemaban) y hasta sábanas, fundas, etc.. Todo quedaba perfecto sin ninguna arruga, como si fuera nuevo.
En esa escena cotidiana y repetida de tantos domingos de mi vida estaba siempre ella que pedía a alguno de nosotros tres (que no hacíamos nada) de ayudarla a doblar las sábanas, sobretodo las elásticas, para que le resultara más fácil plancharlas.  Hice esto muchas veces con mamá del otro lado de la tela blanca.. Y ayer, también domingo de muchos años después, a muchos kilómetros de distancia, con un ocèano de por medio,  mientras doblábamos esas sábanas grandes con Massimo del otro lado bajo la luz tenue del living de casa,  mientras Maia jugaba contenta pensando que esto era el juego que a ella le gusta, me acordé de todos esos domingos.
La diferencia es que yo no las plancho. Solo las lavo con la centrífuga mas baja, las cuelgo rápido, trato de doblarlas lo mejor posible y después las guardo en su lugar.. De plancharlas no se habla. Ni eso, no los pantalones, ni los pijamas. La plancha en casa es casi un instrumento inútil. ..
Pero qué linda eran todas mis cosas planchaditas!  Aunque ni el recuerdo de ese placer me hace venir ganas de planchar..

(A vos mami, que decis que leerme es un regalo! Gracias por tantas cosas planchadas con tanto amor!)

9 comentarios:

La Flaca Benelli dijo...

Còmo te entiendo!! yo tambièn crecì acostumbrada a tener todo plachadito... hasta las medias y las bombachas pero es tanto mi odio por el planchar que ni se me pasa por la cabeza! mi plancha descansa tranquila tranquila... sòlo hasta que decido algùn dìa ponerme una camisa... algo que sucede muy poco justo porque me toca planchar!
Viva la persona que inventò la tela que no se plancha!!!! Un premio nobel a la tranquilidad de la ama de casa :)

Mai dijo...

Me encantò la imagen que describiste de la "ceremonia del planchado". Yo hago lo mismo con las sabanas... o sino les paso solo la plancha cuando ya estan dobladas, solo por arribita.
Y antes dedicaba los domingos a planchar, ahora plancho cuando ya no tenemos qué ponernos! jajaja
Besos

Alicia Seminara dijo...

Mi madre me planchaba (y me plancha cuando voy) las bombachas!

Creo que ahí ves la demostración de amor de una madre.

Yo casi que ni plancho pero hace poco me hice fanática de planchar las sábanas y me encanta!

Lo que hago es sacarlas del lavarropas casi secas del centrifugado y doblarlas bien y plancharlas dobladas de un lado y del otro.

Te quedan divinas, casi secas, las cuelgo un rato para que se terminen de secar bien y ya!

Placer!

Maguita dijo...

Me encantó el post, Marce, lleno de imágenes, de sentimientos, de recuerdos. Parece que somos muchas las alérgicas a la plancha, jejeje. Yo tengo la suerte que la ropa del deportista (de la cual se lavan varias toneladas por día) no necesita plancha!!! (sólo plancho camisas!!! y para Emilio, ja).
besos!!

Bionda dijo...

Q tema la plancha Marce... yo detesto planchar (ademàs soy negada), pero ahora empiezo a agarrarle gustito (cuando uno lo hace para alguien que quiere es distinto creo)
Mi mamà en vez era una de esas q planchaba lo indispensable... la adorè siempre por eso... mìnimo esfuerzo!!!!

Mora dijo...

Es que a mi con la plancha me pasa lo mismo, tenemos una lucha constante, pero yo igual que tu mamá lo plancho todo aunque hago unas pilas gigantescas de ropa. Si me entran ganas de llorar a mi leyéndote, no quiero pensar los lagrimones que soltará tu mamá cada vez que te lee, normal que le guste tanto que escribas ;-)

Ro Ville dijo...

Lo mismo digo! odio planchar!
Quizas estos maridos "modernos" no estan tan preocupados por estas cosas?...quizas los tiempos cambiaron y todo se "facilito" o "aliviano" de una manera tremenda para la mujer...quizas la mujer "moderna" que ahora labura y hace mil cosas a la vez tiene menos tiempo y GANAS para dedicarle a los quehaceres de la casa (y Gracias a Dios!!!!)...quizas sentimos menos culpa...?

Muy lindo este post! =) me hiciste recordar a la mia! =)

un abrazo!

Elvira Guerra dijo...

HOOLA, soy nueva te leí por casualidad, y me encanto, sobre el planchar ni de casualidad porque como sabes aquí en Italia la luz es carisima, no se si en ROMA pero yo estoy en SAPRI y no baja de 200 euros
Leyéndote dices que hay ayudas de ABOGADOS de gratis seria mucho pedirte donde es?, porque la verdad aqui no consigues nada de ayudas
MUCHAS GRACIAS y disculpa el abuso

SoleDiva dijo...

Voy a hacer una revelacion....NO ODIO PLANCHAR! lo que no significa que lo haga seguido...no, mi mamà no me dejò la imagen como la que describis...mi historia con la plancha comenzò a los 9 años cuando mi madre, cansada, harta de ver las pilitas que nos daba a cada una de sus 4 hijas para guardar en su placard, revueltisima, nos juntò y dijo: de ahora en màs cada una se plancha su ropita (9 añitos..yo!) les plancho camisas y delantal hasta que aprendan, nada màs.
Lo terrible es que siempre mantuvo su palabra....plancho como los dioses, eso si.