miércoles, junio 30, 2010

Lampedusa y mas bonus de playa y mar

El paraíso se mostró tal como preveíamos, un paraíso, pero no ese que todos imaginan con el verde de los árboles, las flores... No, en Lampedusa no hay casi verde, maximo alguna que otra planta de aloe vera (que me hubiera robado para traerla en mi valija y plantarla en Roma)...y mucho, pero mucho marron.  Ese que, de no ser por el color increíble del mar que la rodea, parecería de pleno desierto.
La ciudad-si ciudad se puede llamar a un lugar con solo 5 mil habitantes, población que se multiplica por muchos números en los meses estivos- es chiquita con una calle llena de bares y negocios simples y muchos, pero muchos scooters (o motitos) y las famosísimas mehari de todos colores que pasean entre sus calles
La primera cosa que nos sorprendió al bajar del avión fue la luz. Roma no es una ciudad oscura y el sol está casi siempre presente, pero parecía que la intensidad y la luz de Lampedusa eran el doble de esa a la que estábamos acostumbrados.
Giramos de acá para allá. como dos adolescentes sin problemas, horarios ni pensamientos importantes (y en esto valoro eso de las vacacioenes, aun siendo cortitas, sin hijos). No importaba si eran las 12 y no queríamos movernos de la playa, nos olvidamos de horarios, de peligros, de preocupaciones por esos dos kilómenotrs de caminata en bajada para llegar a la playa perfecta. Siempre de acá para allá en nuestra motito, algunas veces hasta nos animamos a hacer como los lampedusanos y no meternos ni siquiera el casco!! Estudiábamos una playa, observandola algunos minutos, y si nos nos gustaba, partíamos verso otro rumbo, sin prisa y con calma.
Probamos las miles, millones de cosas especiales que la cocina siciliana ofrece (del tipo, como querer volver a ser flaca y morir en el intento!!), nos llenamos de pescado, frutos de mar, berenjenas, calamares rellenos, helados de pistacho, masitas de almendras y los famosos cannolli sicilianos con ricotta.
Volvimos el sábado y casi sin pasar por casa, subimos al auto con las valijas y nos fuimos al mar a buscar a Maia que nos recibió a los gritos Mamá, Mamá, Papá con abrazos fuertes, muchos besos y una alegría que era imposible medir...


El martes era feriado en Roma, así que decidimos hacer eso que de esta parte del mundo se llama puente y tomarnos libre también el lunes para quedarnos (como si a este punto un bonus hiciera falta), otros 4 días en el mar, esta vez con Maia.

Y así pasaron... Fui capaz de soportar la separación sin tanto sufrimiento. Fue hasta menos grave de lo que pensaba, divertido, casi como volver unos años atrás en la vida!

5 comentarios:

Mai dijo...

Qué bueno Marce! Viste lo que es Lampedusa?
Nosotros cuando fuimos, con el bungalow nos daban una motito. Un dia que habia viento para ir a la playa, dijimos con Mr Love recorramos la isla de punta a punta... en 20 min ya no teniamos mas tierra por conocer! jaja
Ahora me entendés por qué no puedo hacer dieta!!!
Besos

Gera dijo...

que bueno! unas vacaciones nunca vienen mal.
Tengo muchas ganas de ir a la playa, aunque estuve hace re poquito pero en esta epoca es lo mejor.
Saludos y bravo por la comida siciliana.

Betty dijo...

Las vacaciones siempre son reconfortantes y más aún si las disfrutaron de esa manera, sin planificación, sin horarios...

El sitio perfecto!

Besos

Yeyu dijo...

q buenas vacaciones!!! veo q lo pasaron barbaro y comieron de lo lindo! q envidia (x la comida digo, y tb x el solcito y calor, ya q aca se nos vino el invierno:(()!!! jajaja
y bien x el bonus de la vuelta!
saludos

Marina dijo...

Que belleza de mar y playas.
Se ve que la pasaron barbaro ademas de comer MUY bien! a la cocina del sur no hay con que darle y ni que hablar del pesce :)
Me morì de amor con el video de Maia, es para comersela!! como acariciaba al padre, mi vida!!
Besos!