domingo, agosto 29, 2010

Salento on the road

A menos de una semana de terminar las vacaciones en ese mismo lugar de siempre, nos picó el bichito de la curiosidad, hablamos una tarde, y sin planes ni problemas a la mañana siguiente nos levantamos a las 5, nos metimos los cuatro en el auto (4 porque nos llevamos hasta la perrita!)..y partimos verso el sur del sur a otro  lugar que tiene, para variar,  playas maravillosas....
Estamos desde hace tres días en el Salento, la punta del taco italiana, un día en casa de amigos y después girando y girando hasta encontrar un lugar que nos inspirara..

Podes ver Salento on the road en este mapa grande

Y si, porque a pesar de estos 40 años, de tener la responsabilidad de Maia, y el "cargo" de Lunita, la cosa estupenda es que aún mantenemos viva esa energía de la improvisación, y es verdad que a veces planeamos todo, pero también que otras nos dejamos llevar por el instinto, y seguimos volando a donde nos lleva el viento.
Lo increíble es que ya no estoy mas sola.. Ahora vuelo en compañía. Como dice el dicho, Dios los hace y el viento los amontona..
En la proxima, cuando vuelva a casa, posteo algunas fotos..!

sábado, agosto 14, 2010

Nueve veranos

Increíble si lo pienso.. pero este agosto cumplo mi noveno verano italiano.

Y aún me parece que fue ayer cuando Max me trajo  por primera vez a esta casa y mientras estacionaba me decía, ya vas a ver que te vas a cansar rápido de venir aca..  Y se equivocaba. Ya pasaron  nueve veranos, nueve vacaciones en la misma casa, en el mismo lugar, el mismo jardín, las mismas plantas, la misma playa (con sus transformaciones naturales y no).. y con todos nuestros cambios: desde un tímido acercamiento con intención de algo mas, hasta ahora, papás con una nena que adora esta casa mas que la propia de Roma.

Y yo aún sigo sin cansarme, cada año se descubren cosas nuevas, al principio era un lugar donde dejar los bolsos los fines de semana para recorrer otras playas, después empezamos a quedarnos acá, otro año sumamos el placer de poder desayunar en algún barcito de frente al mar, sin ni siquiera tener que subir a un auto ni atravesar ninguna calle, otro año la comodidad de poder tener la sombrilla a solo 30 metros de casa cuando Maia era apenas una bebé y en estos últimos dos el descubrimiento de esa socialidad que nace desde ellos que son chiquitos que juegan en la playa y que se extiende a los papás para un partido de volley playero, un paseo al centro, una cena improvisada, y hasta una larga charla mientras cae el sol en la playa.

Porque si, la vida de verano por estas partes no es muy agitada y puede ser monótona, pero también puede mostrarse inmensamente social. Porque mientras mas lo pienso, mas estoy segura que un refugio así es un paraíso, para nosotros, para Luna, y sobretodo para ella.