lunes, marzo 21, 2011

Lo digo. Declararle la guerra a uno como Gadafi puede ser una elección poco inteligente. Sobretodo cuando el país mas cercano para vengarse y atacar es justamente Italia y más aún cuando el involucrado es solo un  dictador que no conoce los escrúpulos.
Esta guerra no me gusta nada.. Nada Nada.

Mientras tanto en Lampedusa (esa isla pequeñita que alguna vez llamé la puerta del paraíso) llegan cada día alrededor de 1000 profugos en embarcaciones desde Túnez y Libia (y las previsiones es que continuarán llegando) . Y la isla, de solo 20 km cuadrados que a veces es un paraíso de solo 5000 habitantes, hoy está desbordando  con mas de 10 mil.

viernes, marzo 11, 2011

Un pasado de 3288 días.

Esta semana de marzo, o estos días que van desde el 6 hasta el 13, tienen siempre un gran significado en mi relación con esta eterna, famosa, bellissima y amada Roma.
Es mi cumpleaños de amor con esta ciudad. Esos días en los que, a pesar de todo, me la imagino siempre con el cielo límpido, la calidez del sol, en los que los recuerdos de la sorpresa por encontrarme de frente a todos esos monumentos que nunca hubiera pensado de ver,   de la imagen de los brazos abiertos invitándome a quedarme y echar raíces.. el miedo de lo desconocido, pero la fuerza de pensar que no perdía nada con probar, solo ganaba un poquito de experiencia se mantienen vivos como si el tiempo y estos nueve años no hubieran pasado.
Y cuando en este período que festejo mi nuevo año romano hago balances, siento que, desde dentro, nace una sonrisa.. toda mía. Una sonrisa que,  estoy cierta, no es pasajera sino algo que me quedará por el resto de la vida.
Una mañana como hoy, hace nueve años, esperaba a alguien en la estación de tren de Roma, una estación que no hablaba mi idioma en la que circulaban miles y miles  personas de casi todo el mundo. Y no tenía miedo, solo entusiasmo por abrazarla y contarle todas las sopresas que esta ciudad me había regalado en 5 días de estadía. Y les juro que recuerdo cada momento, cada palabra de esa mañana como si de verdad no hubieran pasado estos 3.288 días.

martes, marzo 08, 2011

Una parejita

Y si señores, mas que confirmado, confirmadísimo. Esta panza que crece y crece, que hace toc toc, que a veces me deja mas cansada de lo normal, contiene un varoncito.
Y mientras ella lo sabía casi desde el inicio, porque desde que supo lo llamó Tato, yo tenía mis dudas, o no quería inclinar la balanza para ninguna parte, asi que me mantenía con la incógnita, y ni siquiera después de la ecografía en la que me lo dijeron por primera vez quise creerlo y seguí esperando.
Ahora no hay dudas (hasta los cromosomas lo confirmaron...) y para no perder la costumbre buscamos nombres o para decirlo mejor, buscamos un acuerdo con los nombres, porque las propuestas son muchas, pero a nosotros nos pasa siempre lo mismo, nos cuesta meternos de acuerdo .. Aunque no me olvido que ya salí victoriosa una vez!
Y mientras veo que ella pasa horas con los libros, con las muñecas o coloreando, ya me imagino que hasta tendré que acostumbrarme a patear de vez en cuando una pelota y hacer carreras con los autitos!.

miércoles, marzo 02, 2011

Símbolos de italianidad (y no solo...)

Hay cosas que yo nunca se me hubieran ocurrido,  ni a los 30, ni a los 40, y mucho menos  a los tres años apenas cumplidos...
Pero cuando el sello italiano se marca en todos lados, cómo se hace para ignorarlo?..
Por ejemplo, para mí esa cosa blanca  que se pone arriba de la pasta se llamó casi siempre queso de rallar (o quesito) y se reemplazó con la palabra parmiggiano solo después de un tiempo de pisar esta tierra tan amante de las tradiciones y las precisiones culinarias. Pero cuando vuelvo -aún incoscientemente- a mis orígenes llamo a las cosas por el nombre que tuvieron siempre, o sea, "quesito"... Y como mi idioma con la niña (toda una niña) es el idioma de mis orígenes, es muy posible que se me escape un quesito en lugar de parmiggiano. 
-Queres un poco de quesito con la pasta? le digo mientras me acerco a ella en la mesa
Todo para sentirme decir muy claramente,
-No se llama quesito mamá, es par-mi-ggia-no!
-Está bien, creo que tenés razón!

Y la respeto, porque hay que llamar a las cosas por su nombre, porque ella sabe que se llama asi y no quesito de rallar, y tiene razón. Y hasta acá vamos bien..

Pero...
Si le doy de comer un rico plato de pasta que contiene carbohidratos y hasta proteínas en la salsa y mientras lo termina con placer, me mira y mientras me sonríe me dice:
Mamá, que hay de se-gun-do?
A esa punto, fruño el entrecejo, sonrío por dentro, pienso que es terrible y me digo que necesita un poco de  educación!
Porque está bien que  la dieta mediterránera imponga un primer plato de pastas y un segundo de carne con algún contorno de verduras o ensalada. Está bien que se haya acostumbrado que en la guardería llegue el segundo una vez que terminaron el primer plato...
Pero como ni siquiera el italiano que me acompaña en la vida me pide un "segundo" plato... es justo que también la pequeña aprenda que su mamá es argentina, que creció y no tan mal con un plato a comida que estas ocurrencias itálicas de su hija la hacen mas reir que enojar, pero de pensar a dos platos: Ni hablar!!

En cambio, y para llenarme de satisfacciones,  me reconforta pidiéndome un mate (y otro y otro mas ) cuando vuelve de la guarde  desde que me di cuenta que por fin tengo una compañera fija y terminè con la larga pausa de mates de mi vida!