viernes, agosto 03, 2012

Abstinencia, ejemplos de vida y nostalgia

Confieso, soy una mamá con crisis de abstinencia. Abstinencia de llenarlos de besos, de abrazarlos fuerte fuerte, de ver a Marco que camina por el jardín con los brazos abiertos hacia mi, y de meterlo al mar a jugar con el agua, de dormir abajo del pino mientras Maia me habla y me habla, de prepararles la piscina a la tarde y ver como se divierten juntos en el agua... Pero creo de poder soportar esta abstinencia por una horas mas hasta mañana...

Esta fue la primera semana completa de pareja-sin-hijos, y también la última. El lunes mi mamá abandona el rol de abuela y vuelve a su Córdoba,  Dora abandona el de tia regresando a la Londres de los anillos olímpicos y nosotros volvemos al rol de padres 24 horas por 7 días a la semana..

Mientras tanto esta semana la disfrutamos, al menos en esas horas en las que no nos tocaba trabajar, aperitivos en un bar de moda de la orilla del Tíber y depués en otro, reuniones con viejos amigos, y hasta la joyita, gran joyita de ayer.

El grande (y desde ahora admirable) León Gieco presentaba el film Mundo Alas -mas que una película o documental, un canto a la vida, un ejemplo de como superar las dificultades de la vida- en uno de los lugares mas sugestivos de la Roma de verano, un cine al abierto en la una isla sobre el Tiber en pleno centro de la ciudad y en el medio de una manifestación de luces, bares y colores.

Ahí estaba el, de un lado del escenario cantando pocas canciones y agradezco que así fuera, porque esas poquitas alcanzaron para llenarme los ojos de lágrimas..
Escuchar "Como la cigarra" con la guitarra, la armónica, en la voz del León Gieco en pleno centro de Roma y mirar el cielo, y darme cuenta que estoy tan lejos que ni siquiera puedo ver las mismas estrellas y tan cerca a la vez que miro la misma Luna me llenó de emociones .
Y se mezclaron las estrofas, la distancia, los recuerdos pasados y vividos. La Nostalgia.
Recuerdos que forman parte de mi país, de mi historia,  de la historia de mi generación.
Y mientras escuchaba el primer verso  trataba de mantener el llanto frenado en la garganta y las lágrimas congeladas en los ojos, pero apenas empezé a cantarla, decidí dejarme ir, que esa nostalgia volara  y que las lágrimas corrieran  en la cara sin ningún obstáculo.


5 comentarios:

fabiana dijo...

Qué lindo Marcela! Cuántas emociones juntas! Qué lindo poder disfrutar de todo eso! León con la guitarra es indescriptible! A mí me paso algo parecido cuando escuché al Chango Spasiuk en la Expo Shanghai, era verano y mi panza estaba enorme, en un extremo de la expo había una plaza y andábamos paseado con BW, era de noche, y de repente escuché un acordeón y pensé que estaba delirando jajaja era un chamamé, los mismos que se escuchan en la radio de mi casa en el campo. Y ahí estaba él, con su melena rubia al viento, concentradísimo tocando. Con su humildad y sus alpargatas:) Te mando un abrazo enorme y estoy segura que vas a tener un fin de semana llena de besos y abrazos de esos hijos preciosos que tenés! Gracias por permitirme conocerte un poquito más:)

mardevientos dijo...

@ Fabi, qué honor grande, inmenso, tu visita!! me llena de alegría!
Imagino tu sensación escuchando justo un acordeón en Shangai, no me hubieran alcanzado los pañuelos!

Imma Dou dijo...

que preciosidad de texto, me encanta como escribes.

disfruta del fin de semana, supongo que estar sin hijos es un descanso, pero una tristeza a la vez! :)


Un besazo

Roville dijo...

que suerte tenerlo en Roma! Leon es un capo, y cantando en vivo es genial! una emocion unica me imagino!!! =)

besos

Millflores dijo...

Me encanto el post Marcela, estoy segura que las 24hs con los peques parecerán cortas!! besitos