domingo, enero 20, 2013

Toscana, Cuba

Qué tienen que ver las suaves y verdes colinas toscanas con las blancas playas cubanas...
Son dos paisajes diversos, donde se respira un aire diverso, se ven colores diversos, se comen platos diversos. Pero algo tienen en comun, los dos, a su modo, pueden considerarse lo mejor en su categoría. Y es así como empezamos este 2013, brindando en un casal en Toscana, y desde ahí, después de un rápido cambio de valijas, paseando por las playas de un Cayo en Cuba.

Toscana fue planeado locamente con tiempo, una combinación de deseos de pasar un fin de año a la altura de lo que el grupo de Mamas argentinas me hizo vivir el 2012. Cuatro argentinas que empujan sus familias a una casa en Toscana para pasar 7 días con otras familias desconocidas y encima convivir bajo el mismo techo por casi 7 días.. El resultado, a pesar de los pequeños inconvenientes, positivo. Con lindos recuerdos para mi, y seguramente mucho mas lindos para los chicos.

Y después de unos días de paz respirando aire puro... un larguísimo viaje de 12 horas (cómo puede ser que Cuba parezca tan lejos de Italia casi como Buenos Aires!), nos llevó del otro lado del océano para ver una realidad completamente diferente a la italiana, a la europea en general. La felicidad no está en los bienes materiales, la felicidad está dentro de uno mismo.
Y después de un rápido giro por La Habana, nos quedamos unos días caminando por las playas mas lindas que vi (y que ni siquiera imaginé) en toda mi vida...
Tomamos litros (si, confieso, litros) de mojito, de piña colada, tomamos horas (casi días enteros) de sol, nos llenamos de luz con esas playas tan blancas que casi hacían mal a la vista y nos cargamos las baterías como no recordaba hacerlo desde hace tiempo..


Entre las sorpresas (la mayor es y será siempre haber visto un mar así).. incluí el imaginarme estar en Florianópolis por la cantidas de argentinos que encontramos en la isla.