domingo, marzo 06, 2016

Las escaleras y las tardes de casa

En mi casa en Córdoba había (en realidad todavía siguen ahí ) cuatro escaleras que separaban la vereda de la puerta de ingreso. 
Esas escaleras fueron testigos de mi crecimiento, sobretodo en los años de mi adolescencia y esos de mi juventud que viví allá. Fueron testigos de muchos de mis secretos, de los de mi hermana y de muchos de mis amigas. 
Nos sentábamos solo para charlar y con el correr de las horas se sumaba uno, dos y tantos mas, que pasaban caminando sin ese correr al que nos obliga la vida de adultos. Cosas de barrio. Muchas veces llegábamos a ser 14, o 15, y aún me pregunto cómo hacíamos para entrar todos apretados en esas escaleras. En esas tardes de primavera o nochecitas de verano se hacían verdad consecuencia, se contaban secretos, se cantaban canciones, se confesaban sueños y mucho mas. Extraño esas tardes en los que ver pasar a la gente por la vereda y hablar era un placer . Hoy ya eso no se hace más, las escaleras de mi casa, y las de muchas otras quedaron vacías, encerradas atrás de rejas, como si fueran culpables de algo. Hoy los secretos se confiesan via whatsapp, las charlas no existen, y a veces no somos ni siquiera capaces de mirarle los ojos a un amigo cuando compartimos un momento robado a las corridas. 
No reniego de la tecnología, sin ella no habría tenido la posibilidad de conocer a muchas personas que me dieron tanto. Pero si extraño el sentarme en las escaleras de casa con el aire de la tarde y hablar sin temas ni prisas.

1 comentario:

Xhann dijo...

Me llevaste hasta las escaleras de tu casa, me hiciste cerrar los ojos y escuchar las voces animadas y divertidas y me hiciste añorar esos días...

Precioso relato, lleno de intimidad...

Abrazos!